Unción de los enfermos
Es uno de los siete sacramentos del Nuevo Testamento instituido por Cristo, al cual alude Marcos 6:13 : "También expulsaron muchos demonios, y curaron a muchos enfermos poniéndoles aceite".
La Iglesia cree y confiesa que, entre los siete sacramentos, existe un sacramento especialmente destinado a reconfortar a los atribulados por la enfermedad : la Unción de los enfermos.
¿Cómo se celebra?
Como en todos los sacramentos, la Unción de los enfermos se celebra de forma litúrgica y comunitaria, que tiene lugar en familia, en el hospital o en la iglesia, para un solo enfermo o para un grupo de enfermos. Si las circunstancias lo permiten, la celebración del sacramento puede ir precedida del sacramento de la Penitencia y seguida del sacramento de la Eucaristía...el ‘viático' para el ‘paso' a la vida eterna."
Este sacramento se les administra a los gravemente enfermos ungiéndolos en la frente y en las manos con aceite de oliva debidamente bendecido...pronunciando una sola vez estas palabras : "Por esta santa unción, y por su bondadosa misericordia te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo, para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad".
En la carta de Santiago se declara que la Unción debe darse a los enfermos para aliviarlos y salvarlos. Por lo tanto, esta santa Unción debe ser conferida con todo cuidado y diligencia a los fieles que, por enfermedad o avanzada edad, vean en grave peligro su vida.
Para juzgar la gravedad de la enfermedad, basta con tener un dictamen prudente y probable de la misma, sin ninguna clase de angustia, y si fuera necesario, consultando la situación con el médico.
Este sacramento puede celebrarse de nuevo en el caso de que el enfermo, tras haberlo recibido, llegara a convalecer; puede también repetirse si, en el curso de la misma enfermedad, la situación llegara a ser crítica.
Puede darse la santa Unción a un enfermo que va a ser operado, con tal de que una enfermedad grave sea la causa de la intervención quirúrgica.
Puede darse la santa Unción a los ancianos, cuyas fuerzas se debilitan seriamente, aun cuando no padezcan una enfermdad grave.
Puede asimismo darse la santa Unción a los niños, a condición de que comprendan el significado de este sacramento.
Tanto en la catequesis comunitaria como en la familiar los fieles deberían de ser ellos mismos los que soliciten la Unción y, llegado el tiempo oportuno de recibirla, puedan aceptarla con plena fe y devoción de espíritu, de modo que no cedan al riesgo de retrasar indebidamente el sacramento.



